En este artículo vamos a ver algunas cosas que nos hubiera gustado saber cuando empezamos en el mundo de la asistencia virtual.
Pero antes una reflexión: aunque vamos a nombrar algunas de las cosas que nos hubiera gustado saber antes de empezar, para evitar que tú cometas algunos fallos, es verdad que nadie escarmienta en cabeza ajena y es importante que cometas tus fallos, te lances, practiques y aprendas sobre la marcha. Esto también es parte del proceso, y debes asumir desde ya que no vas a hacerlo todo perfecto, pero que de los errores se aprende.
¿Prefieres escucharlo?
Vamos con nuestras lecciones aprendidas:
Organízate bien desde el principio
La primera lección es clara: la organización y la planificación son fundamentales. La asistencia virtual implica gestionar tiempos para distintos clientes, establecer límites y evitar asumir más trabajo del que puedes manejar. La clave está en conocer exactamente cuánto tiempo dispones y cómo utilizarlo eficientemente.
No podemos permitirnos decir que sí a todo, porque el día tiene las horas que tiene.
No olvides las tareas no facturables
Cuando cobramos X euros la hora, nos olvidamos que hay tareas por las que nadie nos paga:
Hacer nuestras facturas, presentar impuestos, buscar clientes, nuestras redes sociales, nuestro marketing, nuestra web, hacer presupuestos…
Todas estas tareas son las llamadas tareas no facturables, pero son horas que dedicas a tu negocio: debes considerarlas en tu planificación diaria y sus costes deben estar cubiertos por los ingresos de tus clientes.
No tienes que hacerlo todo tú
Aprende a delegar.
Aunque los asistentes virtuales son expertos en ser “la persona en quien se delega, también necesitamos aprender a delegar tareas. No tengas miedo de buscar ayuda, ya sea para la creación de tu sitio web o la gestión de impuestos. El aprendizaje continuo es clave, y no necesitas saberlo todo desde el principio.
Siempre decimos que ayudamos a los emprendedores con sus tareas para ayudarles a crecer sus negocios, pero no olvidemos que nosotras también tenemos un negocio.
Tu negocio es tuyo
Al emprender, asume que la última palabra es tuya.
El negocio es tuyo, y cada decisión, ya sea estratégica o no, recae en tus manos.
Aprende a tomar responsabilidad y a no temer a los momentos de incertidumbre. La libertad de decidir es una de las mayores fortalezas del emprendimiento.
Solo tú puedes ponerte objetivos
No te dejes influenciar por los objetivos de los demás.
Define tus metas según tus necesidades y aspiraciones, sin sucumbir a las expectativas externas.
Cada persona y negocio es único, así que establece tus propios límites y trabaja hacia metas realistas que te satisfagan.
Solo tú sabes cuáles son tus objetivos, no dejes que nadie se meta en tu cabeza para decirte los objetivos que tienes que tener.
Adáptate al cambio
La adaptación al cambio es esencial.
En el mundo digital, las cosas evolucionan rápidamente, y debes estar preparado para ajustarte.
Por otro lado, puede que tu planificación de la semana se vaya al traste por un fuego de un cliente.
La capacidad de adaptación te permitirá sortear obstáculos y aprovechar nuevas oportunidades.
No tienes que saberlo todo
No sientas la presión de saberlo todo desde el principio. Aprende haciendo y no te bloquees por la falta de conocimientos en áreas específicas.
Continúa formándote mientras trabajas, y adquiere habilidades según las necesidades de tu negocio.
El networking es obligatorio
El networking es una obligación. Establecer conexiones en tu industria, ya sea en eventos presenciales o en línea, es crucial para el crecimiento de tu negocio.
No se trata solo de vender, sino de compartir lo que haces y aprender de otros.
El networking bien entendido puede abrir puertas inesperadas.
La libertad merece la pena
La libertad que ofrece emprender vale la pena.
A pesar de los desafíos iniciales, la posibilidad de elegir tus horarios, proyectos y clientes, así como la capacidad de conciliar la vida personal, hace que los momentos difíciles sean insignificantes comparados con la recompensa de la independencia.
Los clientes tóxicos no son para siempre
Los clientes tóxicos son temporales. Aprende a identificar las señales y no temas decir no. La determinación por buscar clientes alineados con tus valores y metas te conducirá a relaciones más satisfactorias a largo plazo.
En la travesía de la asistencia virtual, estas lecciones pueden ser faros guía. Recuerda que el aprendizaje es constante, los desafíos son oportunidades y que cada decisión que tomas contribuye a la construcción de tu camino en la asistencia virtual.